Ana Dorado Morales
¿Quién no conoce la rayuela o se ha pasado recreos y tardes de infancia enteras jugando al pañuelo o saltando a la comba? Los juegos tradicionales son una herencia que ha ido pasando de generación a generación y que cuya supervivencia, sin embargo, está en peligro de extinción en la actualidad.
Los juegos se definen como actividades recreativas, que tienen dos o más participantes, y cuyo objetivo principal es la diversión. Pero su finalidad no acaba ahí pues tienen una gran importancia para el desarrollo temprano de las habilidades físicas y psicológicas. Además de suponer una primera toma de contacto con el deporte.
La diferencia entre los juegos y los deportes se encuentra en su normativa. Mientras que los primeros son flexibles y se adaptan tanto a las circunstancias como a las personas que lo van a practicar, los deportes cuentan con un reglamento oficial establecido y están regulados por instituciones con el objetivo final de la competición.
Dentro del desarrollo de la infancia los juegos tienen un papel imprescindible. A través de la diversión los niños establecen sus primeras relaciones interpersonales a la vez que se fomentan valores como el compañerismo, la igualdad o la diversidad y, conjuntamente, se mejoran aspectos de la condición física, como la capacidad psicomotriz.
Su importancia es vital. Es por ello, que la UNESCO, en 1999, decidió declarar los juegos tradicionales como patrimonio cultural, por los valores que transmiten. Creándose en 2017 un comité que velase por la protección de estos juegos. De vista a un futuro, se está planteando formar una plataforma de Amigos de los Juegos Tradicionales, quedándose así recogidas las tradiciones de todo el mundo.
Sin embargo, y a pesar de estas ventajas conocidas, la sociedad poco a poco se olvida de ellos, sustituyendolos por distracciones tecnológicas. Cada vez se juega menos y, al mismo tiempo, se incrementan más el sedentarismo y el desinterés por la actividad física y social.
Esta nueva conducta de comportamiento en relación al juego y al deporte es especialmente preocupante si nos fijamos en los últimos datos ofrecidos por la OMS en torno a la obesidad infantil. En España, aproximadamente, un 40% de los niños sufre esta enfermedad, siendo una de las cifras más elevadas en toda la Unión Europea.
Es por esto por lo que desde el equipo de Punto a Punto animamos a los más pequeños de la casa a dejar un momento apagadas las pantallas para lanzarse a la calle y poder disfrutar de la enorme diversidad de estos entretenidos juegos, como ya lo hicieron en su día sus padres y abuelos.
