» Faltan equipos de fútbol femenino por desinterés de los clubes y las organizaciones»

Ana Dorado Morales

El fútbol es su pasión, Virtudes Peláez Flor, Ana Rosa Castañeda López y Jéssica Pérez Rusiecka, alumnas de magisterio en Cuenca y miembros del equipo Atlético Balompédico de fútbol sala, nos cuentan cómo es ser mujer y formar parte de un mundo mayoritariamente masculino.

“Llevo jugando al fútbol desde que tengo cuatro años y veía a mi hermano. Fue al cumplir los once cuando decidí apuntarme a las escuelas deportivas y formar parte de un equipo”, dice Virtu. Desde entonces, ha pasado por distintos clubes y categorías y son muchos los episodios de desigualdad los que ha tenido que vivir. “En muchos de los torneos los equipos femeninos no tenían premio y en caso de tenerlo era inferior al de los masculinos”, explica.  

Una de las mayores injusticias tuvo lugar durante la pasada temporada, tras haber reservado y pagado las instalaciones del Sargal para poder disputar un partido de liga contra el Tarazona. Al llegar la hora del partido, dos equipos masculinos locales de Cuenca se hicieron con el terreno de juego. Pese a llamar al Ayuntamiento y a la Federación, la prioridad la tuvo la liga local masculina haciendo que el Atlético Balompédico no pudiese jugar aquel día y perdiera el dinero.

Estas situaciones han hecho que el club, el único federado de fútbol sala femenino de la ciudad de Cuenca, haya tenido que disolverse esta temporada. “Cuando yo empecé, muchas chicas queríamos jugar al fútbol, pero ahora muchos clubes están desapareciendo. No es por falta de chicas, es por la falta de ayudas e interés de las organizaciones y los clubes en el fútbol femenino”, asegura Ana Rosa.  “Muchas veces la gente nos pregunta si de verdad sabemos jugar al fútbol, incluso niños pequeños. Luego nos ven en la pista y se dan cuenta que nosotras también podemos jugar y hacerlo bien”, añade Jessi.

Un panorama que tampoco mejora en lo que se refiere al fútbol universitario. Este año solo hay tres equipos femeninos que participen en el torneo debido a este desinterés generalizado. “Es una vergüenza y más si lo comparas con los equipos y las ligas que te encuentras por ejemplo en Albacete o Valencia”, asegura Virtu.

Como estudiantes de magisterio reconocen que aún queda mucho por trabajar en cuanto se refiere a educación en igualdad, pero en muchos de los casos el problema viene desde la propia familia. “Desde la escuela es muy difícil hacerles ver el problema si son sus propios padres los que insultan a las jugadoras. Son los ejemplos que tienen los niños y al final se quedan con esa idea”, afirma Jéssica.

En cuanto a un futuro, todas ellas desean formar parte de nuevo de un club, tanto como jugadoras o desde el banquillo como parte del cuerpo técnico. Sin embargo, ninguna está dispuesta a dar el paso al mundo del arbitraje. “Es un mundo muy duro y aún más si eres mujer. Por desgracia, los insultos y el desprecio que se reciben no compensan por mucho que te guste este deporte”, concluye Jessi.

Publicado por puntoapuntocuenca

Grupo de estudiantes de periodismo deportivo de la Facultad de Comunicación de Castilla-La Mancha.

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